Patricia Belli

Patricia Belli

Ante el proyecto que presenta Patricia Belli (Managua, Nicaragua, 1964) podríamos preguntar qué pasaría si el ser humano se limitase a actuar a imagen y semejanza de esa serie de aparatos que tanto idolatra, buscando la repetición y perpetuación de su existencia, sin alteración alguna, tan solo dilatando los periodos en su continua exploración del infinito. Buscando la longevidad, rehusando el efecto del desgaste, intentado alcanzar la vida eterna. Llegaríamos a la conclusión en la cual el ser humano como lo conocemos pasaría a ser un autómata perfecto.
Un artefacto impoluto conde-nado a la perfecta repetición, una maquina sin margen de maniobra, sin riesgo de error, habitando un mundo donde los seguros de vida no tendrían sentido y la consonancia sería estática.
En este panorama de búsqueda de la seguridad, de reafirmación del individuo y de su futuro inmediato, donde cualquier acto racional busca la legitimación de un modelo de vida secundado, Patricia Belli levanta su mano, y con ella su martillo, metales y objetos toscos, para elaborar una propuesta sobre la delicadeza y la inestabilidad del ser humano, poniendo también el acento sobre la vulnerabilidad ante los fenómenos de la naturaleza.
Encontrándose cómoda con las contradicciones, como artista, su trabajo examina la inestabilidad, a través de distintos caminos, como las relaciones interpersonales, los fenómenos naturales convertidos en desastres que afectan de manera directa al ser humano, ó el mero ejercicio del equilibrio físico en las instalaciones que suspenden pesos en balances precarios. Patricia Belli consigue trasladarnos desde el plano físico al plano biológico mostrándonos las consecuencias de la ruptura de la armonía y la simetría.
Anais Morales.