Esto sí es lo que parece

Llorenç Ugas Dubreuil

“Esto no es lo que parece” es la habitual frase de película mala en la que se toma por tonto a alguien. El problema es que esta excusa no es ahora parte de una historia inocua que pasa ajena ante nuestros ojos, se trata de un relato que vivimos en primera persona, dirigido por pésimos directores que nos repiten la misma cantinela.
De fondo, las causas de este desaguisado. Una de las fundamentales para que esta crisis surgiera fue el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha sacado a la luz todo tipo de prácticas fraudulentas y escándalos políticos, cuyas consecuencias son vividas dramáticamente por millones de personas en nuestro país.
Este paisaje yermo a base de corruptelas cobra forma como un gran expolio donde la clase política ya no representa al pueblo. Ahora se divisa el horizonte de un abandono cuyas fronteras delimita Esto sí es lo que parece a partir del proyecto 12 millones de euros, que hace referencia al coste de la pista cubierta de Sabadell, unas instalaciones deportivas de última generación que se inauguraron en 2010 y que actualmente acogen eventos deportivos menores.
12 millones de euros cuestiona las decisiones políticas tomadas en su momento respecto a las necesidades reales de la ciudad. Se trata de un caso significativo del que se sirve el artista para describir simbólicamente el momento actual.
Estos ambientes de tensión pueden convertirse en un extraordinario laboratorio donde elaborar propuestas y desterrar teorías. Por ello mismo, Llorenç Ugas Dubreuil activa una crítica que, en su conjunto, construye un hábitat donde todo espectador mediterráneo puede ver reflejadas circunstancias familiares.
Fotografiar significa establecer límites –el encuadre es ya una forma de establecer un adentro y un afuera– y en Esto sí es lo que parece los detalles trascienden sabiendo que el confín mostrará lo que la historia aún no puede representar.
Es pues un ejercicio que nos obliga a “situarnos”, porque ese estar in situ implica relacionarnos con un contexto, pero también imaginar la producción de otros escenarios, para hacer posible la creación de nuevos vínculos y que el deseo de un proyecto común pueda adquirir cotas de realidad. Esto sí es lo que parece, aunque no lo hayamos querido ver durante tiempo, y desde este lugar habrá que adoptar una actitud nueva capaz de edificar otro tipo de sociedad.
Pedro Medina