La Guerra Fría

Fernando Sánchez Castillo

Notas para la educación estética de las masas. A modo de escenografías del contrapoder; se presentan barricadas, fundidas enteramente en bronce , consagradas e instituidas como monumentos cínicos de los cambios sociales e intelectuales de nuestros tiempos. pienso por ejemplo en «El porvenir de la Revuelta» de Julia Kristeva, donde augura un retorno a posiciones conservadoras de todos los impulsos revolucionarios… como una formalidad recurrente vacía y cíclica. Neumáticos, cócteles molotov, piedras, maderas, megáfonos…han sido introducidos dentro de la reflexión del objeto de arte como parte de un imaginario del conflicto, como elemento fundamental para pensar las sociedades de la época . La congelación del desastre de una manera permanente, utilizando un metal tan tradicional , tiene su paradigma en la fundición de un par de árboles, rotos en el transcurso de alguna sinergia meramente destructora. Sinergias que obligan a ver de diferente manera los modelos éticos impuestos en las figuras de los próceres; tanto intelectuales, políticos o nobiliarios. Bustos de presidentes, monarcas o pintores son tratados con su mismo material para ofrecernos un relax de sus hieráticas poses e imposiciones. De igual manera, los lienzos reproducen técnicas empleadas en disturbios tales como el lanzamiento de huevos cargados de pintura. Las referencias a un Informalismo y a una voluntad de transgresión es revitalizada esta vez, por el valor estético y los conceptos pictóricos tradicionales. Por el contrario, pequeños paisajes figurativos camuflan el conflicto en una factura realista clásica. Por último fotografías que bajo composiciones pictóricas al estilo de los bodegones y las vanitas barrocas ofrecen un corolario de las armas de los contra poderosos, quizás tan solo vidrios, fuegos y elementos también destinados a decorar cuartos de estar y de reflexionar.